La importancia de los cuidados

Charlas y Encuentros ReCréate

Celebramos el equinoccio conectadas a la naturaleza, con el saludo a las guardianas, a nuestras ancestras, a las que protegen la vida, a las que cuidan nuestro entorno, ayer, hoy y siempre.

En un espacio natural, rodeadas de pinos y gente, creamos nuestra propia burbuja, envueltas en un silencio sonoro donde conectar con nosotras mismas, individual y colectivamente, a través de la escucha y el acompañamiento.

Frente a nosotras la inmensidad del paisaje, a nuestro lado el Roque Nublo, en el fondo el Teide.

Es una gozada poder respirar otro aire, un respirar sanador.

En este equinoccio de otoño elegimos descansar, cuidarnos, mimarnos. Algo que en este sistema no se nos favorece, en especial a las mujeres.

A ratos silencio, a ratos bullicio, gente que viene a descansar de otras maneras.

Con todo, nosotras venimos a cuidarnos sin descuidarnos.

Acompañamos con la mirada el atardecer observando el resplandor del sol que ilumina tras el Roque, embelesadas por sus destellos luminosos que dibujan con mayor precisión la figura imponente del Teide.

El atardecer nos deja relajadas y el anochecer despierta nuestro asombro al asomar sobre nuestras cabezas miles de estrellas.  Caemos en la cuenta de la contaminación lumínica de nuestro pueblo, incluso en el lugar más oscuro no se ve ni la tercera parte de lo que vemos ahora.

La Vía Láctea se abre paso en el cielo, se nos hace visible lo que habitualmente permanece invisible a nuestros ojos.

Nuestros cuerpos, acostumbrados al estrés que el sistema nos impone, en un pispás se han adaptado al ritmo de la naturaleza. Qué privilegio poder disfrutar de tanta belleza.

#autocuidados