En verano, un día cualquiera cogimos las sillas de playa y nos fuimos a la Plaza del barrio, a coger fresco. Como lo hacían nuestras abuelas, como aún hoy lo hace alguna gente.
En los días fuertes de calor, el atardecer y la noche es el momento de refrescar los cuerpos mientras las casas también se quitan el fuego de encima, esto se hace en Andalucía y también en Canarias, seguramente en muchos lugares por todo el planeta, pero nombramos Andalucía por la polémica de este verano en Granada, en la que la polícia local pedía a las vecinas que no tomaran el fresco en la calle porque la vía pública está regulada, pudiendo interpretarla como una ocupación indebida de la misma.
Los espacios colectivos en plena calle están en desuso, señalados o incluso, como es el caso, criminalizados.
Poner la silla en la acera de tu calle, o en la plaza y juntarte con vecinas, a veces es el único espacio de socialización que tenemos para hacerlo en tranquilidad, fuera de la lógica consumista, pues hoy casi toda nuestra vida está trazada bajo el dogma del capital.
Nosotras salimos a la plaza con nuestras sillas de playa para reivindicar el derecho a disfrutar en tranquilidad, con alimentos compartidos, higos, manises, tunos, chochos…, e invitando a otras vecinas a sumarse.
Las calles y las plazas son nuestras.
Seguimos trabajando por lo común!

