Adhesión manifiesto Plataforma NAC

El miércoles 9 de marzo nos adherimos al manifiesto contra la Estrategia Nacional de Gestión Cinegética, dirigido al ministro de agricultura, pesca y alimentación, Luis Planas, donde se  expresaba lo siguiente:

Las Asociaciones abajo firmantes decimos “NO” a la Estrategia Nacional de Gestión Cinegética, documento hecho a la medida del lobby de la caza y en el que se evidencia no haber tenido en consideración el sentir ciudadano sobre este tema. No podemos permitir que ese documento marque la vida de más del 98% de la ciudadanía no cazadora, ni que se promueva la violencia en los menores y se siga masacrando de forma brutal nuestra fauna silvestre, patrimonio fundamental de la biodiversidad de este país.

El Informe de Diagnóstico del Sector Cinegético del año 2018 elaborado por dicho Ministerio, que no está publicado en ningún lado, está basado en datos de encuestas, entrevistas y llamadas telefónicas a cazadores, sin mencionar ninguna fuente científica, de inventarios de especies o similar… Interpreta la gestión cinegética como una herramienta de gestión sostenible del territorio, las especies silvestres y de hábitats, así como un recurso económico supuestamente trascendente para el medio rural, que colabora con la fijación de la población. Pero lo cierto es que la actividad cinegética no sólo no es sostenible, sino que favorece la desaparición de especies vulnerables como el lobo, el oso, la tórtola europea y el lince. Hay que recordar que Europa nos ha instado a dejar de cazar la tórtola y las especies paseriformes y a no usar munición de plomo altamente contaminante en bosques y humedales (Fuente: https://www.efeverde.com/noticias/humedales-plomo-municion-espana-ue/).

Tampoco es un recurso económico trascendente, no existe ningún estudio que no sea sesgado o que sea completamente imparcial para sostener esta afirmación. Y respecto a la fijación de la población rural, incluso Artemisan ya reconoce que el 78% de los empleos que genera la caza son temporales y de solo un día, eso no fija ningún tipo de población a pueblos o municipios.

Por otro lado, el auge de las granjas cinegéticas en los últimos años ha dado lugar a una paradoja: por una parte los cazadores y ganaderos denuncian presuntas superpoblaciones de determinadas especies, como el jabalí, sin que exista un recuento correcto de los individuos ni una caracterización de los grupos pormenorizada que sustente semejantes acusaciones. Hasta se declara la llamada “emergencia cinegética” en diferentes localidades en algunas épocas del año debido a daños agrícolas presuntamente causados por un exceso poblacional de determinadas especies. Sin embargo, por otra parte, se crían animales en las granjas para soltarlos en los cotos y zonas de caza con el fin de que haya suficientes ejemplares para garantizar el éxito de las jornadas cinegéticas entre quienes las practican, y se organizan campeonatos sin límite de matanzas, justificados en un control poblacional que en realidad, no se controla. Y todo esto, avalado por las administraciones con el dinero público de todos, para disfrute de una minoría.

La práctica de la caza secuestra la mayor área del espacio forestal español durante gran parte del año, contando la temporada oficial, la media veda y otras jornadas como batidas, esperas o declaraciones de emergencias cinegéticas, privando a más del 98% de la ciudadanía de poder disfrutar de actividades como el senderismo, el ciclismo o un simple paseo por el monte.

Este monopolio ha contribuido decisivamente a vaciar las zonas rurales debido a la imposibilidad de acceder a los espacios naturales en el amplio período de duración de la actividad cinegética, para realizar actividades deportivas y lúdicas, para las cuales la caza pone en peligro las vidas de los que las realizan, ya sean menores, jóvenes o adultos, incrementando de manera alarmante el número de muertes o lesiones provocadas por armas de fuego, las cuales se permite guardar en las casas de los propietarios, y por ende son de fácil acceso a los menores y adolescentes, pudiendo provocar trágicos sucesos como el reciente parricidio de Elche.

Por todo lo anterior solicitamos se retire esta Estrategia Nacional de Gestión Cinegética en su totalidad, por ser contraria a la creciente sensibilidad social sobre el respeto hacia los demás animales, el equilibrio natural de los ecosistemas, la protección del menor frente a la violencia, e incluso la de la vida misma de la ciudadanía española.

 

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#LaVerdaddelaCaza