El año pasado se celebró una jornada, organizada por la Concejalía de Igualdad, donde se visibilizaban mujeres de distintos barrios, un encuentro hermoso. Desde la ternura, mujeres arropadas por sus hijas e hijos, por familias y amistades celebrando lo generosas y dadoras que fueron en su entorno, no solo con su familia, sino quedó reflejada la vida que dieron a sus barrios, como cuidadoras a tiempo completo dentro y fuera del hogar.
Este año el premio 8M se decide otorgar de manera unilateral, a la matrona y al matrón de nuestro municipio, que practicamente solo atiende a las maternidades, pues parece que no les queda tiempo para atender el resto de las etapas de la vida de las mujeres.
Esta decisión se ha tomado habiéndose presentado el curriculum de dos mujeres con una trayectoria feminista indiscutible, Palmira Déniz Verona y Elena Suárez Pérez.
Visto esto, nos planteamos hacia donde nos quiere llevar este concejal de Igualdad y Diversidad que solo piensa y remarca la figura de las mujeres como cuidadoras y madres, poniendo, además la guinda, ¡y que guinda! con la invitación a una formación de religiones que organiza la propia Concejalía.
Nos preguntamos seriamente ¿Hacia donde nos quiere llevar el señor concejal tomando estas decisiones desde una Concejalía que debe defender los derechos de las mujeres y el colectivo lgtbi?
¿Que entiende por igualdad? ¿Qué entiende por diversidad?
Nosotras tenemos una respuesta clara, nos lleva hacia antiguas épocas a las que no queremos regresar, por mucho que se empeñe.
Ante la situación actual de la sociedad, donde la desigualdad y el machismo avanza ¡Exigimos políticas feministas!

