La mañana de nuestro último Círculo se presentaba calmada, ese día parecía que no había dolor, que era precisamente el tema que íbamos a tratar: “la frustración del dolor” .
Como siempre que nos vemos, repartimos besos y abrazos que nos salen del alma.
Que maravillosa banda sonora de los pájaros nos acompañó en nuestra breve y silenciosa meditación, hasta que una de nosotras cogió el bastón y empezó a desahogar toda esa frustración de la que trataba el circulo, y así una tras otra . Es increíble ver que no estás sola, que todas tenemos los mismos miedos, la misma incertidumbre.
Sentir que alguien nos entiende y que si te quejas es porque te duele y no por llamar la atención
Cuantos consejos nos damos y cuántas miradas cómplices sentimos que nos ayudan tanto.
Este círculo lo empezamos con alguna que otra lágrima y lo terminamos con risas y créeme para mí no hay mejor meditación!!!
El día lo terminamos con un exquisito manjar de todo aquello que la madre tierra nos brinda y proponiendo el próximo círculo, que será en el Solsticio de verano para cargarnos de más magia aún si cabe.

